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lunes, 23 de agosto de 2010

Colón

Que Colón descubrió el Nuevo Continente es un hecho probado. 
Yo no estaba allí, claro, pero leo libros de historia y me baso en unos documentos que nos legó un tío, el de América, como se suele decir. En estos papeles se cuentan más verdades de las que se nos han hecho llegar. Mi tío era el cronista oficial de la Santa María y acompañó a Colón a visitar a la reina Isabel.  En aquellos momentos estaba pendiente la conquista de Granada, algo que le traía de cabeza.
Está escrito que Colón salió corriendo después de aquella decisiva entrevista. 
La Reina llevaba un año sin cambiarse de camisa.

© Elena Casero

Y creó el mundo

lzó el dedo y creó el mundo en siete días. 
El décimo día se paseó por el mundo que había creado y le gustó que lo vio. Todo era verde y azul, se respiraba bien, olía a naturaleza. 
El duodécimo día una gran humareda le despertó de la siesta. Desde una nube observó que varias ciudades estaban ardiendo. Movió la cabeza contrariado, pero volvió a dormirse.
Un griterío ensordecedor le hizo estremecerse en su cama. Miró hacia abajo. Hombres, mujeres y niños corrían gritando enloquecidos hacia todas partes y hacia ningún lugar. Era el décimo cuarto día.
El décimo octavo día se paseó de nuevo por el mundo. El color gris se había adueñado de todo. El olor era nauseabundo.
Hastiado y desilusionado, lo destrozó en siete segundos.


© Elena Casero

“El Futuro será mejor mañana”

Cuando le metieron en aquella habitación oscura, con solo un ventanuco en mitad del vasto muro, pensó que era un buen lugar para refugiarse, mucho mejor que el Führerbunker que había construido junto a Eva. 
Sin embargo, algo le inquietaba. Eva tardaba demasiado en reunirse con él y además, un olor nauseabundo se colaba entre las rendijas de la puerta y le hacía sentir incómodo.
Alguien se  acercó hasta su puerta. Levantó la vista del Mein Kampf con disgusto porque había dedicado muchas horas a ese capítulo sobre la raza.
Arrastrando costosamente sus pies abrió y reconoció a Himmler al otro lado. ¿Por qué llevaba la ropa de Eva colgada en su brazo?. 
Como si le hubiera leído el pensamiento, Himmler le contestó con rapidez : 
-Adolf, debe cambiarse, llegó la hora de su ducha.

(C) PURI GÓMEZ