lunes, 23 de agosto de 2010

Cuestión de justicia

El que tú ya sabes te está buscando, me dijo el 37211. 
Por fin, pensé. Más de un año deseando que sucediera. Una espera que terminaba hoy. El dolor con dolor se paga, me recordaban en la cárcel a diario. Quien a hierro mata, a hierro muere. Estábamos dando vueltas al patio. Sentía su presencia cada vez más próxima, esperando que se cumpliera la ley del talión. 
Acaba con esto, rogaba en silencio. 
Sé justo, le rogaba. 
Él me adelantó por la izquierda y se detuvo ante mí. Le supliqué con la mirada que terminara con aquella condena que nada tenía que ver con la carcelaria. 
La justicia no existe, dijo y riendo, desapareció.


© Elena Casero

1 comentario:

Raúl dijo...

De Elèna. Claro.
buen micro.